Tecnología para ahorrar en calefacción: qué dispositivos compensan este invierno

Llega noviembre, bajan las temperaturas y la calefacción vuelve a ser la gran protagonista de la factura. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la calefacción supone casi la mitad del consumo energético de una vivienda en España.

El mismo organismo da otra cifra que conviene tener presente todo el invierno: cada grado de más en el termostato aumenta el consumo en torno a un 7 %. La temperatura recomendada está entre 20 y 21 °C durante el día, y algo menos por la noche. Pasar de 23 a 20 grados puede recortar el gasto en calefacción en torno a un 20 %.

La pregunta es cómo mantener esa disciplina día a día. Ahí es donde la tecnología puede ayudar: hay dispositivos asequibles que regulan la temperatura por nosotros, apagan lo que no se usa y evitan calentar una casa vacía.

Tres dispositivos que ayudan a ahorrar

Termostato inteligente

Sustituye al termostato de pared de la caldera y se controla desde el móvil. Permite programar horarios, bajar la temperatura por la noche y apagar la calefacción cuando no hay nadie en casa. Los modelos más avanzados detectan por geolocalización cuándo sale la familia y cuándo vuelve, y encienden la calefacción con el tiempo justo para encontrar la casa a la temperatura deseada.

Su gran ventaja es que elimina el factor humano: ya no depende de acordarse de bajarla antes de salir. Es la opción más indicada para viviendas con caldera individual de gas o con bomba de calor.

Válvulas termostáticas conectadas

Se colocan en los radiadores, en lugar del cabezal manual, y regulan el paso de agua caliente según la temperatura de cada habitación. Así se puede tener el salón a 21 grados y los dormitorios a 18, o cerrar el radiador de una habitación que no se usa. Las versiones conectadas se manejan desde una aplicación y admiten horarios distintos para cada estancia.

Son especialmente útiles en edificios con calefacción central. Si el edificio tiene repartidores de costes, la factura depende del calor que consume cada radiador, y las válvulas son la única forma real de controlarla.

Enchufes inteligentes programables

Es la solución más barata y está pensada para la calefacción eléctrica: radiadores de aceite, emisores térmicos, calefactores o toalleros. El enchufe se programa desde el móvil para encender y apagar el aparato a horas concretas. Por ejemplo, para que el toallero solo funcione media hora antes de la ducha o para que el radiador del dormitorio se apague a medianoche. También permite concentrar el consumo en las horas más baratas de la tarifa.

El enchufe debe soportar la potencia del aparato: un radiador de 2.000 vatios exige un modelo preparado para 16 amperios. Y no sirve con aparatos que, al recibir corriente, no se encienden solos porque necesitan pulsar un botón.

¿Cuánto se ahorra de verdad?

Según el IDAE, las válvulas termostáticas y los termostatos programables permiten ahorrar entre un 8 % y un 13 % de energía. Los fabricantes de termostatos inteligentes suelen anunciar cifras más altas, pero hay que tomarlas con cautela: dependen de cómo se usaba la calefacción antes.

Quien ya era disciplinado, bajaba la calefacción por la noche y la apagaba al salir, ahorrará poco. Quien la dejaba encendida todo el día a temperatura fija, ahorrará mucho. La tecnología no ahorra por sí sola, lo que consigue es ahorrar corrigiendo malos hábitos.

¿Cuándo compensa la inversión?

Una familia que gasta 600 euros por temporada en calefacción y logra un ahorro del 10 % recupera 60 euros al año. Según la OCU, los kits que combinan termostato y varias válvulas inteligentes cuestan menos de 100 euros, así que se amortizan en una o dos temporadas. Los enchufes programables, mucho más baratos, suelen pagarse solos en el primer invierno.

Compensa especialmente en estos casos:

  • Viviendas que pasan muchas horas vacías entre semana.
  • Casas con habitaciones que apenas se usan o con estancias que se calientan de forma desigual.
  • Edificios con calefacción central y repartidores de costes.
  • Hogares con calefacción eléctrica y tarifa con discriminación horaria.

Compensa poco si la calefacción va incluida en una cuota fija de comunidad que no depende del consumo, o si la familia ya ajusta la temperatura con rigor.

Antes de comprar, conviene comprobar que el termostato es compatible con la caldera y que las válvulas encajan en los radiadores; la mayoría de fabricantes ofrecen distintas opciones en sus webs oficiales.

Y finalmente no hay que olvidar una serie de instrucciones básicas: purgar los radiadores, no tapar su superficie con muebles o ropa, colocar burletes en ventanas y aprovechar el sol durante el día. La tecnología multiplica el ahorro, pero funciona mejor en una casa que no pierde calor.

Maria Jose Cayuela

La tecnología llegó para salvarnos la vida y ayudarnos en nuestro día a día, pero también nos preocupa cuando no se hace un buen uso de la misma. En este blog os presentaré los artilugios tecnológicos más geeks pero también hablaremos de redes sociales, de internet, de educación y de todo lo que nos preocupa y rodea a la tecnología cuando no es educativa.

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